Las dos, según el club. La finlandesa calienta el aire con piedras y trabaja entre 60 y 90 °C: es el aire el que te calienta a ti, y es la experiencia tradicional que la gente busca por su nombre. La cabina de infrarrojos calienta tu cuerpo directamente por radiación, así que consigue el mismo sudor entre 40 y 60 °C: sesión más corta y calor más llevadero. Lo que decide cuál va en tu club no es la calidad, es su instalación: por defecto va la finlandesa, y la de infrarrojos solo donde el club no puede dejar una línea eléctrica propia.
La finlandesa es la que tiene siglos de tradición en el norte de Europa, donde la sauna no es un lujo de balneario sino una rutina cotidiana. El calor seco eleva la temperatura de la piel y del cuerpo de forma progresiva: sudas, el pulso sube ligeramente y la musculatura se afloja. Cuando sales, el cuerpo se enfría y llega la sensación de calma que engancha a quien la prueba.
La diferencia con el baño turco o el baño de vapor es importante: aquellos trabajan con humedad muy alta y temperaturas más bajas (40–55 °C), un ambiente de niebla húmeda. La sauna finlandesa y la de infrarrojos hacen justo lo contrario —calor seco, sin humedad— y son los dos formatos que mejor encajan con la recuperación deportiva y con el contraste frío calor.
No hace falta cambiar de gimnasio. Nordik instala la sauna en clubs de pádel y estudios boutique que nunca pudieron tener una — el tuyo puede ser el siguiente. Si aun así quieres comparar, aquí tienes los gimnasios con sauna de Madrid que hemos verificado.
La sauna se enciende antes de tu hora, así que entras con el calor ya hecho. Por eso la sauna y el contraste se reservan con 60 minutos de antelación.
Sin membresía nueva de 100€/mes ni desplazamientos: reservas tu franja al terminar el partido o el WOD.
Cada sauna Nordik convive con una bañera de hielo: el contraste frío calor completo en una sesión.
Siéntate y deja que el calor seco haga su trabajo durante 10–13 minutos. Respira despacio y suelta la tensión del entreno.
Una pausa fuera para beber agua y dejar que el cuerpo se regule. El descanso entre tandas es parte del método.
Si quieres el método completo, alterna con una inmersión en la bañera de hielo. Opcional, pero es donde está la magia.
Dos tandas de calor caben de sobra en tus 30 minutos. Sales suelto, ligero y con la cabeza despejada.
Lo que se sabe sobre los beneficios de la sauna, contado sin humo. No es magia: es calor aplicado a tu recuperación.
Calor seco sobre la musculatura cargada, sin prisa y sin móvil. Es lo que mucha gente busca al terminar de entrenar. Lo que se ha estudiado sobre el calor lo repasamos en la guía de beneficios de la sauna para la recuperación.
Una sesión de tarde y el cuerpo se enfría poco a poco al salir. Es el momento del día que muchos eligen para cerrar el entreno.
Si entrenas o compites varias veces por semana, es un hueco fijo entre sesión y sesión. Cómo encaja con el frío lo contamos en recuperación muscular con frío y calor.
Media hora sin móvil, sin ruido, solo calor. Muchos lo describen como la mejor pausa mental de la semana.
La parte que nadie te cuenta y todos repiten: la sauna se convierte en hábito porque se disfruta, no porque toque.
El calor prepara el cuerpo para el frío. Es la primera mitad del método completo, cuando lo combinas con la inmersión en agua fría.
No es una elección: son las dos mitades de la misma recuperación. El calor es solo la mitad de la historia.
La sauna dilata los vasos sanguíneos, relaja el músculo y calma la mente. El baño de hielo hace lo contrario: contrae, despierta y activa el sistema nervioso. Cada uno por su lado tiene valor, pero la tradición nórdica nunca los separó por una razón: el verdadero método es alternarlos.
Alternar calor y frío en una misma sesión —terminando siempre en frío— es lo que llamamos contraste frío calor. Si solo vas a hacer una cosa, la sauna es un gran punto de partida. Si quieres el método completo, el contraste es el destino.
Depende de la sede. Por defecto montamos sauna finlandesa (60–90 °C, trabaja a unos 80 °C), y cabina de infrarrojos (40–60 °C) solo en los clubs que no pueden dejar una línea eléctrica propia. En los clubs que ya tienen sauna usamos la suya. Las dos combinan igual de bien con el baño de hielo para la sesión de contraste — antes de reservar verás cuál hay en tu club.
Son tres cosas distintas. La finlandesa usa calor seco de 60 a 90 °C; el baño de vapor (o turco) trabaja con humedad muy alta y temperaturas más bajas, en torno a 40–55 °C; la de infrarrojos calienta el cuerpo directamente y trabaja de 40 a 60 °C. Las tres valen para el contraste con frío. Nordik monta la finlandesa por defecto, y la de infrarrojos solo donde el club no puede dejar una línea eléctrica propia.
Lo más habitual es usarla después, como cierre del entreno: ayuda a soltar la musculatura cargada y a bajar revoluciones. Antes de un esfuerzo intenso no es lo ideal, porque el calor fatiga. Si buscas activación previa, mejor un calentamiento suave.
Recomendamos tandas de 10–13 minutos, con pausas para hidratarte. No se trata de aguantar al límite: sal cuando lo necesites, hidrátate y, si quieres, vuelve a entrar. Escuchar al cuerpo es parte del método.
Tu reserva de sauna son 30 minutos, tiempo de sobra para una o dos tandas de calor. Si quieres combinarla con el hielo, reserva la sesión de contraste, que dura 45.
Sí. Las sesiones Nordik se reservan por nuestra web y están abiertas también a no-socios en las franjas disponibles. Si vives o trabajas cerca de uno de nuestros clubs, es tu sauna de barrio.
El calor intenso no es recomendable con ciertas condiciones cardiovasculares, tensión muy baja o embarazo. Nuestro cribado de salud previo lo revisa contigo, y siempre puedes consultar a tu médico antes. Es recuperación deportiva, no un tratamiento médico.